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Ankor

Guía

Programa de fidelidad para panaderías: sencillo, rápido, diario

Una panadería ve a sus mejores clientes casi todos los días, por unos pocos euros cada vez. El programa tiene que seguir ese ritmo: una regla que se entiende de un vistazo, un gesto en caja de unos segundos, una recompensa que llega pronto.Actualizado el

Un ritmo diario, tickets modestos

La barra de la mañana, la bollería del fin de semana, el bocadillo del mediodía: tus habituales pasan a menudo, y cada visita pesa poco. Es una ventaja para la fidelidad, porque la recompensa puede llegar en una o dos semanas, y una debilidad, porque un programa complicado no aguanta frente a una cola.

El competidor no está lejos: es la otra panadería del barrio, o la sección de pan del supermercado. La tarjeta sirve para inclinar la elección de la mañana hacia tu lado.

La regla: un sello por visita

Con tickets tan parecidos, contar euros apenas aporta nada: un sello por visita basta, y el cliente lo entiende sin explicaciones. La tarjeta digital muestra las casillas que rellenar, y la recompensa se lee de un vistazo.

En AnkorCard, la tarjeta muestra tantas casillas como tu recompensa más alta: una recompensa a los 8 sellos da una tarjeta de 8 casillas, que no pasa de 8 mientras la recompensa no se use. También eliges el icono de los sellos (una marca, un cruasán, un corazón…) desde tu espacio.

Recompensas que se comen

  • Una pieza de bollería o una bebida caliente: barata, apetecible, se consume al momento.
  • Una barra de pan gratis: dice más a los habituales del día a día que un descuento.
  • Un vale de cumpleaños, a nombre del cliente y con fecha, para una tarta o un dulce.

Evita las recompensas en porcentaje: en un ticket de tres euros, un descuento no se ve, mientras que un cruasán gratis sí se nota.

No frenar la cola

El cliente acerca su móvil, la dependienta escanea el código QR de la tarjeta, el sello queda acreditado: unos segundos. El escáner funciona desde un móvil o una tableta junto a la caja, y cada dependienta puede tener su propia cuenta.

Por la mañana, cuando la cola se alarga, nada obliga a ofrecer la tarjeta a todo el mundo: deja las inscripciones para los momentos tranquilos, y mantén el código QR de inscripción a la vista en el escaparate o junto al datáfono.

Ofrecer la tarjeta en el momento oportuno

El mejor momento es cuando el cliente paga con el móvil: ya lo tiene en la mano. La inscripción lleva unos treinta segundos (nombre, correo) y la tarjeta se suma a Apple Wallet o Google Wallet. Acredita el primer sello en el acto: una tarjeta ya empezada da ganas de llenarla.

Llenar la tarde

La mayoría de las panaderías tienen un bache entre el almuerzo y la salida del colegio. Un multiplicador de sellos en esa franja horaria, por ejemplo dos sellos entre las 14:00 y las 16:00, da un motivo para pasar en ese momento. Anúncialo una vez con un mensaje en la tarjeta.

Los mensajes aparecen en la pantalla de bloqueo de los clientes con iPhone: una hornada especial, el dulce de temporada, un cierre por vacaciones. Dos o tres al mes bastan.

Seguir los resultados

Al cabo de un mes, mira el número de inscritos, el número de visitas por cliente y las recompensas usadas. La lista de mejores clientes te da los nombres de tus habituales, a los que se saluda por su nombre. Para ponerlo en práctica, consulta la página tarjeta de fidelidad para panaderías.

Para ir más allá

Prepara la tarjeta de tu panadería

Elige tus sellos y tu recompensa, y mira la tarjeta tal como la verán tus clientes.